jueves, 16 de noviembre de 2017

AL OTRO LADO DE MÍ

Imagen: Juliette Binoche.
Trois couleurs: Bleu (1993), del director Krzysztof Kieślowski. 

«En tiempo húmedo
los sueños hacen rechinar las puertas».
Aldo Pellegrini.


Desde la luna todo es diminuto,
alargo los brazos para tocar tu cara...
Desde mi reino al otro lado de mí,
el imaginario pervive ilustrando
arrecifes coralinos en pompas de jabón.
Me vestí los ojos con estrellas
para alcanzar espacios,
recogí en ellos el debatir de las cumbres,
bolsillos llenos de inocencias
al crepuscular.
¡Ovillo auroral, desciende hasta mí!
Hace siglos espero que una sonrisa
me vista el rostro,
porque sé que un día cualquiera
llegará la hora,
el instante cierto
donde todo perderá importancia.
Y pensaré, agradecida,
en las fuentes que me despertarán
para enseñarme los mapas verdaderos,
advirtiendo el bullicio de un tiempo dulce.


Poema de Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.






Gracias, lector.

lunes, 30 de octubre de 2017

QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Óleo del pintor Charles Vickery, (1913-1998). 
Pintor estadounidense famoso por pintar el mar.


QUÉ RUIDO TAN TRISTE

Qué ruido tan triste hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y mucha noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena.
Arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
                    I
Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo solo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya.
Sometido a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo.
Disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

Poema escrito por Luis Cernuda
Libro: Donde habite el olvido.




          Poema desgarrador, donde el olvido no es una acción de dejar de recordar, si no una forma dolorosa de asumir la realidad de la soledad. Sin entrar en ningún análisis, este poema, siempre que vuelvo a él, hace que me detenga. Sí. No sé si soy yo quien me detengo en el tiempo, o es el tiempo el que se detiene en mí... 
     Lo pongo aquí hoy por muchos significados, pero sería extenso explicarlo, y supongo que no dejan de ser significados desde mis ojos subjetivos. Pero aún así, creo que merece alguna lectura intemporal, quizá de aquellos que aman la poesía que alcanza más allá de la pequeña vida propia. 
     (Y es que es curioso, tanto afán que tenemos las personas por pertenecer a lugares concretos, y ser dueños de banderas y signos, cuando al final, morimos en la tierra; en cualquier esquina de la tierra y, desprovistos de toda heredad...).

Gracias.

LUIS CERNUDA
     Cuando se van a cumplir 54 años de la muerte de Luis Cernuda, poeta de la llamada "Generación del 27", hoy volví a él y a su libro Donde habite el olvido. Sus versos surrealistas siempre me parecieron algo extraordinario. También de una tristeza profunda, como una flor abierta al rescoldo de los días sin que nada lo remedie. 

     Nació en Sevilla el 21 de septiembre de 1902, muere en México el 5 de noviembre de 1963. En 1924 escribe sus primeros poemas que aparecerán al año siguiente en la Revista de Occidente. Su primer libro, Perfil del aire, (1927), fue muy mal acogido por la crítica. En 1933 publica Invitación a la poesía y en 1934 publica Donde habite el olvido. En 1936 aparece su traducción de los poemas de Hölderlin y la primera edición de La realidad y el deseo. Por esta traducción se le ofrece un banquete-homenaje en Madrid, al que asisten la mayoría de los poetas del grupo.

     Al estallar la guerra se alistó brevemente en el ejército republicano. Posteriormente fue invitado para dar conferencias en Inglaterra. Dio clases en Cranleigh School y en la Universidad de Glasgow, hasta 1943. De 1942 hasta 1945 da clases en Cambridge. En 1947 se traslada a Estados Unidos como profesor en Mount Holyoke. Desde 1949 hasta 1962 es profesor en Los Ángeles y dicta algunos cursos en la Universidad de California. No deja de escribir. Al año siguiente de su muerte, en 1964 aparece la edición definitiva de La realidad y el deseo. 

Gracias, lector.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LA MONTAÑA DE AGUA

Imagen: Óleo de Volkova Vera Gennadyevna. 
 Pintora costumbrista. Paisajes rusos (Русские пейзажи).



Todo era estéril ceniza,
lúgubre estancia
en desvanecidas rutas.
Todo era niebla
en mi corazón despoblado,
el torbellino errante,
la quimera engullidora
de las últimas migraciones.
Incomprendida desnudez
de la voz que hacía tiempo huía...

Llegué al final y eso era todo,
las torpezas dejaron de revolotear:
algo en mí se perdía...

Desorientada, entreabrí
los ojos para ver la pérdida,
fue entonces cuando
vi ante mí su blanca sima.
Ella estaba allí,
silenciosa y sin cuervos,
caminó hacia mis pies
y me indicó la senda de Agua.

La senda se hizo río
lleno de cisnes jubilosos,
de pequeños veleros
pobladores.
Y se le abrieron las venas
de los sauces
y le nacieron surtidores,
para llenarme
de tantas cosas verdaderas
por escribir.
Ella era así,
manantial para el último sorbo.




Poema escrito por Clarisa Tomás. © All Rights Reserved.

Gracias, Lectores.

domingo, 3 de septiembre de 2017

REGRESO A MORIA



"En nuestro interior hay algo
 que no tiene nombre,
pero eso es lo que somos".
José Saramago.

La vida estuvo ajena
mucho tiempo.
Ayer regresó con apenas
tres instantes, rezagada,
se durmió en el portal.
Así dormida, era hermosa,
sus manos llenas de lunas plateadas
guardaban pañuelos,
en su pelo titilaban utopías.
Despertó con una flor nueva en la boca
y abrió los ojos, miró esta sombra
que me viste,
me preguntó, soñolienta,
derritiendo sus imanes
en mis ojeras,
si era yo la casa que buscaba.



Poema de Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved.

Gracias, lectores.





viernes, 11 de agosto de 2017

EL AMOR VENDRÁ A BUSCARTE



Puede que no antes
que tus lágrimas;
quizá después
de haber dormido
el sueño incrédulo.
Puede que él llegue
y no estés en la ventana;
quizás te llame
y no lo reconozcas.
Pero vendrá,
para salvar
tu larga espera del olvido.
Y cuando todo parezca
que es perdido,
él llegará risueño,
¡deslumbrante!,
para entregarte
la incomparable
rosa del crepúsculo.



Poema de Clarisa Tomás. © All Rights Reserved

Gracias, lectores.
En este pequeño descanso veraniego que me tomé, lejos de redes sociales y aglomeraciones, mientras disfruto de un paisaje apenas pisado, leo lo que Naturaleza me deja ver y escribo esperanzas. A la Esperanza. La realidad es tan mala y absorbente, que deja poco espacio a la inventiva, pero no he de permitir que esto me sobrepase. No hemos de permitirlo (creo en posibilidades remotas, ¡qué le voy a hacer!). Discurrir por la vida como un riachuelo claro, sin más fieras que las florecillas y los pájaros, sería fácil...
Bien, con lo que tengo, manos y palabras, (¡gracias a la vida!), puedo dar abrazos y puedo pintar letras. En este tiempo, éstos bienes, son una gran fortuna, ¿no creéis?

Amigos, tengamos ilusiones sin rutinas. Aunque poco sea, salvemos al menos nuestra voz. Por las voces que se ahogan a diario,  y que es terrible.

A todos, gracias por dejarme vuestra agradable presencia. Siempre agradecida.
Os deseo armonía y paz. ¡Salud!


sábado, 24 de junio de 2017

NOCHE

Vincent Van Gogh. "Noche estrellada sobre el Ródano", 1888. 
Musée d'Orsay, París.

Yo no sé dónde acabo;
tú, comienzas.
Los astros se desnudan
en tu estera.
La huella del amor
voló lejana,
como vuela el recuerdo que se ama.
Yo no sé dónde quedo;
tú, te escapas.
La brisa se apresura en el sendero...
Desde la tierra virgen
hasta el arco celeste,
pululan los temores y los miedos.
La raíz del deseo, desaparece...
Yo no sé dónde empiezo,
dónde invento.
Tú, declinas y mueres,
te haces onda en los mares,
en las montañas, ecos.
Yo no sé dónde duermo,
si he dormido en los brazos que añoro
a la intemperie.
Tú, despiertas.
Mi sueño con el tuyo se hizo alondra
bañada de azahares.
Ya vuela al refugio
de otras noches.


Poema escrito por Clarisa Tomás. © All Rights Reserved. 

Gracias, lectores.
¡Feliz estación! 

miércoles, 7 de junio de 2017

DIATRIBA DE VERSOS NUBILOSOS

Paisaje al atardecer de Україна (Ucrania- Ukraína).

«Que nadie olvide esta noche.
Hoy tocaré la flauta
en mi propia columna vertebral».
Mayakovsky.

Me reedito en la tarde
como un rumor de súplicas nubilosas.
Estoy intensa, pletórica
de islas insondables.
La tarde pasará, igual que otras
pasaron con su trémula distancia.
El tiempo está colgando de sus garfios,
no pienso derramar mis ilusiones...

Recupero un trozo de latido,
caído de algún alma que ya no puede más.
Sobre cornisas áureas
cimbrean versos de Mayakovsky,
se ondulan al compás
de flores de lavanda y girasoles.
¿Qué recuerdo mío quedará sin huella?
El viento trae sonajas y tambores...

¿Qué tronar íntimo se aleja y no vuelve?
Quizá el poema se esconde
donde no pueda verlo desaparecer...
Quizá también yo estoy por el miedo aterida
y rasgo las vocales sobre mi piel de trizas.
Amor, ¡no te idealices!
Que sobre este corazón no cabe más desgracia.
Me pregunto : ¿qué habrá después
de este rumor de tarde transitoria?
Por si acaso mañana no pudiera contarlo,
vuelco mi voz con todo su ideario
para dejar mi boca sin palabras...

Ayer cumplí años ¡bendita sea mi vida!
Aún puedo esgrimir letras en mi arista,
mis propios sentimientos esqueléticos
que giran, giran y giran...
Yo tenía alegrías guardadas para el brindis,
mi copa y yo, exultantes,
esperamos tranquilas:
despertamos vacías.

Amada Libertad, ¡qué pronto te fuiste!
Te oí al alejarte, como lluvia sobre tejados de zinc,
el perro del vecino ladraba a tu paso.
También oí el tren de las ocho y cuarto.
Quiero gritarle al mundo:
«Oíd, hombres.
Salid de las trincheras,
más tarde acabaréis la guerra». (1)

Punto y aparte.
Me reedito en la tarde como antigua epopeya
clamorosa, traslúcida en renglones,
impregnada de prosapia en tintes nuevos.
Quiero abrir los siglos enrejados,
los candados fósiles
con todos los vocablos cerrados a la luz.
Ojalá el trigal desparrame su dorado
de este a oeste, y en él te encuentres tú:
¡Verso caucásico!

Ojalá vuelva el manto cándido y armónico
a cubrir la tristeza en desamparo.
¡Las noches en el límite son terribles!
Lo saben las estrellas y los incomprendidos...
Azur, ¡vuelve a mirarme!
Llena de turquesa este preámbulo
y canta, y canta cuanto quieras.
Porque esta tarde siento que el aire me revive,
remueve mis lugares trasnochados
con su flauta en mis vertebras.


Poema escrito por Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved


Gracias, lectores.
Sin vuestras lecturas y comentarios, esta orilla estaría desierta hace tiempo. 

(1). Estos tres versos (licencia a propósito), están tomados del poema de Mayakovsky titulado: " La flauta de las vertebras" (dedicado a Lilí Brik). Un pequeño homenaje al poeta ruso, desde mi humilde forma de componer versos, también incomprendida (supongo). Todos sabéis que la poesía padece de ese mal común desde el este al oeste. 
Pero la poesía habita en todas partes, sorprendiendo...

viernes, 5 de mayo de 2017

SIETE VECES MI CASA

Imagen: "Dolor". Pintura de Wifredo Lam. Pintor vanguardista cubano (1902-1982).
Premio Internacional Guggenheim.

Álzame como a ola, como a hoja o nube,
pues caigo en las espinas de la vida sangrando!"
Percy B. Shelley.



Vinieron los asoladores
siete veces a mi casa,
se llevaron siete veces todo.
El canto del ibis
y los atardeceres en brazos
de mis amores.
¡Todo el amor se llevaron!
Por último, las paredes
con sus cuatro ventanas.

Quedó mi casa
con su nombre en el suelo,
junto a trozos de ojos
en medio de otras casas sin bocas.
Los asoladores pasan
sobre la piel de mi casa a diario,
el lugar de mi nombre
es su camino de tránsito.
Ellos visten
de color rojo fuego;
otras veces, sus negruras
ahuyentan el negro
azabache de la noche;
ante mis ojos, aparecen indefinibles...
¡Oh, viento del este!

Sus ropajes asustan
como la espalda del miedo
o el dolor a contraluz.
Y reafirman con sus botas
el terreno conquistado,
y bailan y hacen piruetas
sobre el que una vez
fue mi techo de luciérnagas.
Mi techo, refugio de pajarillos
que soñaban con emplumarse...

Sobre las ruinas asoladas,
ellos vuelven y pisan
con su furia insistente,
muelen la única piedra que quedó viva
y esparcen el polvo de nuestros huesos,
nos dejan sin cenizas...
No perdono sus risas, ni perdono al aire
que les dio aliento y látigo,
ni a la vida, que los creó para arruinar...

Crecen dunas temblorosas, montículos
de nombres desérticos
sobre el lugar donde mi casa cantaba.

Si miro bien
en días transparentes,
aún puedo ver el lugar de mi nombre,
el dibujo de mi casa con sus señales,
allí junto al huerto de ñames
y las plantas de té;
allí donde aún merodea la pobreza
con su perro y su arraigo.

¡Mi casa,
con sus cuatro ventanas
que quedó destruida,
siete veces!

Poema de Clarisa Tomás. © All Rights Reserved.
(Dedicado a Amara, al dolor de sus siete años).


Gracias,lectores.

lunes, 17 de abril de 2017

CANCIÓN DE LA CALLE MUDA

Imagen: Cidade de Deus (Ciudad de Dios), 2002. Director: Fernando Meirelles. Novela: Paulo Lins.
Drama basado en hechos reales en suburbio de Río de Janeiro. Cine de culto.
Calle de la distancia,
calle de la hora puesta,
  donde el sol se apresura
ebrio de realidades...

Las cosas que he visto
aún tiemblan en mí.
Tiempo fugitivo
detrás del vivir,
dolor indecible
sobre el manantial,
ternura oprimida
queriendo escapar.
Aurora indeleble
sobre aquel rosal,
los brazos del viento,
tu rostro al pasar.

Las cosas que he visto
aún duelen en mí.
La flor ignorada
sobre el adoquín,
un techo vencido
y un triste reloj;
tu cuerpo pequeño
pisado y sin voz.
La sombra y la ruina
peinando los ojos,
y un sol de reojo
cruzando la esquina.

Las cosas que he visto
aún tiemblan en mí.
La vida escondida
temiendo salir,
la rama quemada
y el aire de luto,
codicia, cloacas,
cortinas de humo.
Penachos de estrellas
buscando el fulgor,
almas errantes,
los hijos de Dios.


Poema de Clarisa Tomás Campa. © All Rights Reserved. 



Gracias, lectores.