lunes, 21 de septiembre de 2015

GUERRA

Imagen del artista Michael Peck. Fotorrealismo.
http://www.michaelpeckart.com/


La guerra muerde y después se oculta.
La guerra siempre me deja esdrújula...

La guerra anuda montones de zapatos a las gargantas y,
los hace estallar, y entonces llueven brazos, piernas,
lágrimas vivas.
Hay millones de ojos que no encuentran sus párpados...
Las manos de la tierra rebuscan
en cada agujero. Encuentran pequeños destellos
asustados, cristales que vuelven a su estrella,
distancias insalvables...
La guerra deja un quebranto esparcido.
La miseria mundana a cara descubierta.

Una vez encontré rostros huidos de la guerra
que llegaron del mar... , arrastraban desiertos...
Un anillo en su dedo que aún latía, latía de miedo.
Una historia sin terminar...
Un arrullo en silencio debajo de un tanque.
Una banderola con un nombre incrustado
que solo decía: Paz. Aplastada.
Un cuento vacío de colores
lleno de sapos y, sin palabras...

Nunca supe cómo llegó a la tierra
la guerra muerte, la sangre fría.
Tanta hojalata herrumbrando valles...

Algunos creen que fue cosa de valientes,
pero yo creo que ha sido cosa de cobardes.
De enseñanzas y credos erguidos en pedestales
que dominaban males endiablados.
Soberbia en danza, cualidad de raza...

Malacrianza de siglos arrastra el mundo,
enfermiza pretensión por controlar lo eterno
han hecho de la guerra principio y fin.
Pero ¿qué hay debajo de la piel del hombre?
Sino huesos, huesos cubiertos de ambición...
Sustancia efímera sin discernir y, guerras...

Pero ¿quien inventó el paraíso para matar por él?
Hogar – dicen – donde lucen tiras de pieles al sol
y el “ego” deja su aliento...

El camino de la venganza va repleto de noches,
tristes noches hacia su escarpa.
Porque nada termina con el muerto por muerto...

Llegó la guerra y nos dejó a oscuras,
llanto de niños, dolor de brazos,
temblor de cunas...

La guerra siempre me deja atónita, recién partida...
Incrédula, trémula... Esdrújula y muerta.



Publicado en el libro: "Entre dos tierras". Edit. Punto Rojo, nov. 2015. 
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Gracias, lector.