domingo, 13 de abril de 2014

PALABRA ROTA

Imagen: Audrey Hepburn y Gregory Peck, en "Vacaciones en Roma", de William Wyler (1953).

Nada me debes,
vivimos tú y yo en planetas voluntarios,
y movemos sus hélices según el cariño se despierta.
Donde habitamos,
los condicionantes, hace tiempo migraron a Júpiter,
o quizá más lejos.

Nada te debo,
voy y vengo del encuentro a la despedida,
del prólogo al epílogo
como un barco
sin puerto donde arribar.
Solo el color motiva mi hospedaje,
me quedo en el turquesa,
fuera de tu ruta, lejana de tus motivaciones.

No me enfrento a los desaires,
no busco en la arena.

No me rijo por normas ajenas,
no pretendo ser heroína de un mapa improvisado.

Nada nos debemos,
porque nada tenemos,
y nada somos;
aunque nuestro uno sea un todo;
aunque nuestro todo sea nada;
la nada que vaga sin ser,
que se escapa,
que se arrincona en su guarida.

Sabemos que el tiempo mata las promesas
y las vuelve cenizas del pasado,
fragancias sin olores,
torres sin vigías que nos alerten...

Nada es nuestro
después de haber sido;
volcado el recipiente,
se derrama la nada en su evidencia.

Sin despecho, la clara condición de lo vivido,
nos muestra su linaje de irrelevancias
y con ellas, se entrelazan pretéritos,
los silbidos de los momentos
que ya no cantan al albor.

Irrelevante eres;
irrelevancia soy.

Quizá hemos perdido la brújula del tiempo,
quizá hemos hallado el punto muerto,
o el ígneo permanente.
Pero hay un cruce de caminos
que ya no amparará nuestra memoria.
Una onda que no alcanzará la nota fugitiva.
Una palabra se quedará sola.
Una palabra rota. 


Del libro: "Entre dos tierras.  Edit. Punto Rojo, nov. 2015. © All Rights Reserved.

Gracias, lector.