domingo, 7 de diciembre de 2014

AMANECER

Imagen del film: "Before Midnight (2013) del director Richard Linklater.
"Todas las cosas se detienen
sólo para comenzar de nuevo"
Yoritomo Tashi.

Han pasado los años,
aprendimos a ser trozos de tierra,
a veces maltratada
y otras viva,
aferrados al temblor de una cornisa.
Sobrevivimos al holocausto de todos los amores,
al genocidio de los besos,
a la sed de alegrías;
somos héroes de patrias ignoradas
que peregrinan solas.
Los días nos abren sus raíces,
nos cuentan su añoranza,
dejan sus trazos al borde de la piel.
En tu pecho,
aún germina un verbo claro
lleno de ternura,
que cuidas para mí.
Y, lo hago ramillete,
lo trenzo entre tu pelo,
me entretengo en quererte...
Cierro los ojos, están ahí...
Aún nos quedan palabras como rosas,
alas llenas de intentos,
hojas con vuelos planetarios.
Un rocío centelleante en las pupilas,
las infinitas ganas de querernos,
un puñado de sueños en las manos.

Del libro: "Entre dos tierras". Edit. Punto Rojo, nov. 2015. Por: Clarisa Tomás.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

COMO A UNA HOJA...


A la memoria de Amrita y Manjit.
"Sí, puedo amar una piedra, Govinda,
así como un árbol y hasta un pedazo de corteza.
Son cosas, y las cosas pueden ser amadas".
Hermann Hesse. Siddhartha.

Como a una cierva
te apresaron las fieras,
fuiste colgada
como un perro del árbol.

Qué pena la inocencia
que cuelga de una rama,
qué tristeza la del ave
que le cortan sus alas.

Como a res indefensa
te clavaron a un clavo,
con tijeras sedientas
te cortaron las manos.

Qué pena de la vida
cuando no vale nada;
qué tristeza la del perro
que cuelga de una rama.

Ya no hay dolor en las calles del mundo,
hoy se ha fundido con la fragua del río.
Como a una espiga te sangraron el trigo.
Ya no hay dolor en la cresta del viento,
vaga tu nombre en busca de sosiego,
le abro mi pecho, se funde con el mío.

Como a una estrella que dejaron a oscuras,
te rompen toda bajo la espesa bruma;
como a una luna que dejaron sin brillo,
sangran las olas a golpe de martillo.

Ya no hay dolor en el mar de la vida,
ahora es un mármol de sales congeladas.

Nada nos queda,
nada nos salva;
nada nos vela,
nada nos guía.

Como a una rosa
deshojaron tu vientre,
hoja por hoja,
bocado a muerte.

Te rompieron la boca y la mirada,
te dejaron colgando de tristes ramas.

Ya no hay dolor
en esta tierra estéril;
ya no hay palabra
que pueda sostenerte.
Como a una hoja
desprendida en el aire...

Del libro: "Entre dos tierras". Edit. Punto Rojo, nov. 2015.  Por: Clarisa Tomás.

sábado, 6 de septiembre de 2014

PIEDRA

Imagen: "Un amour de jeunesse" (2011). Director: Mia Hansen-Løve.

Al primer amor.
"Bajo el cielo de Argel
creí ver mil mariposas
vestidas con tu sonrisa..."

Ya no despertará la mañana nuestra,
dormirá para siempre
entre limos del río
y quedará presa de la eterna corriente.

Se alejará la tarde
en su vestigio efímero
de primaveras breves,
y un sol, en su temblor,
se ocultará en en la noche
porque mi beso en ella,
se quedará dormido.

Dormir, cerrar los ojos.

Callar, sentir el miedo
del tiempo que se escapa,
de esa tierra nuestra
que ya nunca será tierra habitada.

Y cerraré la boca y acallaré mis labios
y nunca más pronunciaré tu nombre.

Porque te amé,
como el maizal en flor ama
el canto del herrerillo,
cuando arrulla en sus crines.
Te soñé, como la nave
sueña con los vientos alisios,
y extendida en mil brazos
quise alcanzar tu orilla.
Y me abracé al remolino
de tu ardiente preludio,
aventando en las velas,
salvando tempestades.

Naufragué.
Me rompí ¡tantas veces!
contra el malecón inerte,
esperando que me quisieras...
Y, entre golpe tras golpe,
me olvidé que eras piedra.

Del libro (inédito) "Entre aguas corrientes", por Clarisa Tomás.


martes, 19 de agosto de 2014

AHORA QUIERO TUS CUENTOS

Imagen: "Cuentos de la luna pálida de agosto" (Ugetsu monogatari), 1953. Director, Kenji Mizoguchi.
Considerada obra maestra de su autor. Premiada con el León de Plata del Festival Internacional de Venecia. Muy bella película, tanto por el argumento como por las imágenes.

Ya no quiero dormir,
ahora quiero tus cuentos...

Me regala el camino
una rosa temprana,
un saludo rebelde
va corriendo y me pasa.

Un capricho, ¡curioso!,
se me queda mirando,
mientras yo sola ando
y a veces me tropiezo.

Fijo al norte equilibrio
y las piernas me tiemblan,
y temblando comienzo
a correr con más fuerza.

Ha pasado Pegaso
y me tira del pelo,
y me trenza y desgrana
su alunado reflejo.

Y la ninfa del cuento
juguetea en mi pecho:
que se abre, se cierra;
que se vuelca y se avienta.

Y entre saltos febriles,
no aminoro carrera.
El aliento me quiebra,
pero no me detengo.

Quiero llegar al alba,
a las torres de luna,
a la calle sin curvas,
a la fuente de Clara.

Pero Clara se escapa,
le han nacido dos alas...
Dulcinea feliz, 
Cenicienta calzada.

Aparezco en mi gloria,
con la magia y el verso.
Ya no quiero dormir,
ahora quiero tus cuentos.

Del libro (inédito) "Paisajes desde una cornisa", por Clarisa Tomás.

UNAS PALABRAS...
Aprovecho este espacio, para tomar un té con ustedes y, aunque sean escritas, intercambiar unas palabras. Gracias por vuestro cálido reflejo y la complicidad que me demuestran al leerme, al dedicarme un poco de su tiempo. Lo valoro. Como saben, este es mi elemento...


A pesar de esta actualidad tan mala que oscurece al mundo; a pesar de tanta horrible noticia, de corrupciones, violencia en todas partes, enfermedades, desahucios... Este presente que parece tan incierto para muchos, aún así, no debemos dejar morir la alegría de vivir, porque somos de tierra,  y la tierra es cuanto tenemos. Luchar por ganar un poco de justicia común, nos merece.

Ayer nació Emma, hija (su primer hijo), de unos amigos muy queridos... Y justo hablamos de ese constante resurgir de la vida: unos mueren, otros nacen... Los niños son la fuente de la alegría permanente, parece mentira, que se demuestre tanto desprecio por ellos por parte de las clases preponderantes, más bien para robarles la inocencia y la vida feliz, que como niños se merecen. Es inadmisible que los gobiernos actuales permitan que se masacre la inocencia, que se consientan nuevos genocidios, que se llegue a la pobreza.

Con respecto a mi país, siento vergüenza de la clase política y de todos los que tienen que ver con el poder, instituciones gubernamentales, emporios financieros y demás... Sólo demuestran lo banal de su sentir, cuando únicamente les importa lo económico, y esto por mucho que nos hagan reír, encomendándose a santos... Siento que se burlan.
Hay en este país casi 1.000.000 de jóvenes entre 25 y 35 años, que han emigrado, y no por aventura o turismo; la mayoría viven su drama personal, al tener que dejar su entorno para poder malvivir, quizá, en otros... En fin, la lista de desgracias actuales es interminable, qué podría añadir que todos no sepáis...
Aún así, me gusta sonreír y ver otras sonrisas y ojalá haya contagio de carcajadas un día de estos; y a ver si esta generación tan especial de jóvenes luchadores, logran, pueden, ganan...

Saludos. Siempre lo mejor para ustedes.
Clarisa. 


domingo, 10 de agosto de 2014

EN EL GUETO

Imagen: "El Grito" , 1895. Edvard Munch. 
A Gaza. 
A los que mueren, a los que viven...

Y hasta los cedros del Líbano se han encogido amedrentados, aterrados por el rugido de las bombas, que a todas horas, tiñen con la sombra nauseabunda de la muerte. No hay tregua para enterrar a los muertos, estoy encerrada en el gueto.
La luna, hace noches que no la vemos y el miedo nos hace imposible abrir una rendija y asomar la cabeza. Una nube de polvo y humo se apoderó de este lugar. Estamos desapareciendo. Sólo tú, Mediterráneo, lloras por mí...
Estamos en medio del conflicto, en medio de la metralla, y la venganza afila sus uñas. Estamos rodeados de malas intenciones, entre las zarpas de una guerra sucia que no iniciamos, somos los perdedores. Los despojos que las hienas se reparten, el trofeo de los cobardes. Somos los eternos refugiados, los apátridas que vagan...

Hace seis meses, a mi padre lo cogieron prisionero, pero yo vi como lo mataron. Lo degollaron como a un cordero, mientras lo tiraban a un camión cargado con el resto de hombres desafortunados. No he sabido más, ni sé dónde habrán acabado sus huesos.
Mi vida desde entonces, ha sido una lucha que no acierto a saber cómo voy contando los días. Pero aún cuento. Estoy viva, aquí, en la salvaje tierra.
No somos traidores los que queremos paz. Los que amamos nuestra tierra sin quimera. ¡No somos traidores!. Quisiera que murieran las ideas ancestrales, las creencias absolutas, todas las mentiras y verdades que han convertido la paz en un desierto; ojalá las aguas del Jordán las lleve al remolino ciego para siempre. Y abrir nuestras ventanas al naciente, sin más rejas; sin más vallas; sin más tanques.

Hay un hijo que espera en mi vientre, que ya no tendrá padre. Él era el aroma de mi esperanza, un joven soldado que no creía en muros ni en lamentaciones... Porque su pueblo y el mío han sufrido por igual, y arrastran una cadena de males muy vieja; porque el amor en esta parte del mundo, no quiere saber de fronteras... Quiero pensar que él luchará por mí y borrará de mi alma la desesperación. Que me traerá la vida nueva que no tuve, que redimirá este dolor que se hunde en la cueva de mis diecisiete años.
¿A quién puedo contar mi sacrificio? ¿Quién sanará mi corazón?. ¡Quiero verte nacer y crecer!. ¡Reír y vivir!.
Aquí todos están atormentados, la tortura es común; y, es común la muerte de los niños; y es común la losa sobre el pecho... Ya germina el odio sobre el odio. Ya muere Sabiduría.

Sólo a ti, que presumo habitas en alguna parte, puedo hablarte de mi rumbo incierto, clamar este delirio. Y aunque todo quede en tierra amarga, de algún modo, quizá haya un lugar de ecos planetarios, donde el mío se escuche junto a otros...

¡Father!
Aquí en el gueto
la vida es difícil,
las bombas llueven,
la muerte se esparce,
el alma se estampa,
los huesos se parten.
Temblor en mi vientre.

¡Father!
Desde aquel día
el alba es infierno;
mi pobre madre
murió protegiéndome,
y nuestro perro
salto por los aires.
Temblor en mi vientre.

¡Father!
Mi hermano pequeño
fue herido de muerte.
Harzú y Gerbitia están prisioneros,
la zarpa es continua,
la tierra entre dientes...
Temblor en mi vientre.

¡Father!
Recuerdo tus ojos perdidos en nada,
el mundo está roto,
los hombres fracasan.
Ya no hay miradores
desde este lugar,
la torre vigía quedó derruida,
el aire trae herrumbre
de sangre y cenizas.
Temblor en mi vientre...

¡Father!
No sé si el mundo
comienza o termina,
si el hijo que espero
verá esta verdad;
si una sonrisa
me traerá el mañana,
cantando a mi niño
una nana en el alba.

¡Father!
Si en nuestra tierra
crecerá el sarmiento,
si alguna vez
la paz será un hecho.
Dolor en mi pecho.
Temblor en mi vientre.

¡Father!
Estoy prisionera
y el miedo me vence.
Quisiera ser roca,
o ser agua corriente.
Arrulla mi alma...
Temblor en mi vientre.

Fragmento del relato poético inédito "Cartas desde la orilla", por: Clarisa Tomás.


domingo, 20 de julio de 2014

MUJER VIOLETA



Balada. A Liria, mi hermana de remos.

Era una mujer frágil,
una mujer violeta,
temblando entre sus ruedas,
rueda que rueda.

Era una mujer sola
desnuda de esperanza,
con una casa en la montaña
de las clavellinas pálidas.

El viento de bolina
la envolvía a su paso,
y se quedaba muda
sollozando en su abrazo.

Un día llegó el mar
y le prestó su orla,
se alargó por los valles
con sus piernas de olas.

El mar arribó en el risco
de la fragilidad,
donde mujer pendía
asida a su llorar.

Y la llenó de agua,
y la besó en la boca,
y la cubrió de sales...

Y le cantó el secreto
del fondo de los mares,
del fondo de los males.
Del fondo triste,
del fondo amargo;
del fondo de los besos
que esperan labios;
del fondo de los sueños
con sus temores;
del fondo que oscurece
los desamores...

El amor cuando es bello,
perdurará en las flores.

Ha nacido una isla
que es un velero,
un manto coralino
tiene por velas,
y entre sus arrecifes,
violetas pueblan.

Poema del libro :"Entre dos tierras" . Edit. Punto Rojo, nov. 2015. Por: Clarisa Tomás.


domingo, 22 de junio de 2014

MARIONETAS

Imagen: "Cuerdas". Corto ganador del Premio Goya 2014 al "Mejor cortometraje de animación español".
Escrito y dirigido por Pedro Solís García.

Fuente: http://www.rtve.es/alacarta/videos/premios-goya/trailer-del-corto-cuerdas/2355441/

La nostalgia.
Las astillas de la sangre,
el morado de la ojera.
La entereza.
La esperanza como un mito,
la caída de los sueños,
el jardín de los fracasos.
El camino.
El misterio
de morir tan poco a poco;
de vivir tan nada a nada,
sorbo a sorbo
en la ignorancia.
Siempre presos
de los pasos,
¡corre, corre!;
¡para, para!.
Y esa espalda tan cansada.
La balanza.
El constante latigazo,
ese trueno que amenaza
con matarnos;
esa calle tan pisada,
ese rostro que no vemos.
El anhelo.
El inútil tintineo
de la poca luz que asoma,
la pregunta sin respuesta.
La ceguera.
Los azules eclipsados,
mares, cielos.
La inclemencia.
Lo que esperas y no llega.
Lo que asusta, el abandono.
El temor arrinconado,
marionetas tiritando
entre las cuerdas.
¡Tierra, tierra!.

Del libro: "Entre dos tierras". Edit. Punto Rojo. nov. 2015.   Por: Clarisa Tomás.



domingo, 4 de mayo de 2014

ALEJANDRÍA

Imagen: "Faro de Alejandría", símbolo representado en el parque Terra Mítica, en Valencia. (Ubicado en la zona de Egipto. Antiguas civilizaciones del Mediterráneo)


Te canto en los días
mientras navego entre avatares,
mientras recorro el camino para ser
como tú:
madre mía silenciosa.
Madre de corazón grosella,
mora silvestre,
fresa del jardín de Alejandro.

Él, que te amó tanto...
Alejandría nos quedó muy lejos,
pero su luz, siempre nos brillará.

Madre es la que abraza
tu promesa de vida,
la que entrega alegrías
a las bocas sin dientes.
Madre es el destello
que arropa tu contorno,
y te eleva y te anuncia
que eres parte del mundo.
La que endulza tu amargura,
la que une tus trozos.
Leona en la selva,
gaviota en los mares.

Madre del mundo:
así eres tú, madre.
La que siempre me encuentras;
la que me desentierras.

Y vences cada noche
sorprendiéndome al alba,
y siembras la paz que me sosiega,
y me das el sorbo que me sacia.
Te comparo a la tierra,
a la flor;
al faro de la orilla del reflejo
donde descansa el rayo.
Al misterio insondable de las cosas viajeras,
al estanque de signos
donde el verbo germina.

Y se apagarán las luces de tu vestido,
y el abrigo del tiempo
te dejará desnuda.
Será tu arboleda la capa del viento,
dormirá el alcaudón bajo tus ramas solas.
Pero mi mar se vestirá de ti,
porque tú eres mi agua necesaria,
ánimo en mi vivir.

Quizá renazca como tú,
madre versátil,
entre las nieves del amor derramado
y baje al valle,
para ser un río trashumante.
Y te alcanzaré y me llegarás
en cada día,
y sabré que habitarás en mí

con motivos nuevos,
por tu abrazo perdurable.


Volveré a las montañas
de nuestra amada tierra,
como tú, planeando sutil
en cada vuelo de un beso,
aligerando lastre,
para pulirme como tú
madre infinita,
en esta Alejandría de piedras.

Del libro: "Entre dos tierras". Edit. Punto Rojo, nov. 2015.  Por: Clarisa Tomás.
Nota: Poema dedicado a mi madre, fiel reflejo de cualquier otra madre del mundo. A todas las valoro, las respeto y las amo; como mujer, como hija, y como madre que también soy. Para mí, todo los días son el Día de la Madre. 

domingo, 13 de abril de 2014

PALABRA ROTA

Imagen: Audrey Hepburn y Gregory Peck, en "Vacaciones en Roma", de William Wyler (1953).

Nada me debes,
vivimos tú y yo en planetas voluntarios,
y movemos sus hélices según el cariño se despierta.
Donde habitamos,
los condicionantes, hace tiempo migraron a Júpiter,
o quizá más lejos.

Nada te debo,
voy y vengo del encuentro a la despedida,
del prólogo al epílogo
como un barco
sin puerto donde arribar.
Solo el color motiva mi hospedaje,
me quedo en el turquesa,
fuera de tu ruta, lejana de tus motivaciones.

No me enfrento a los desaires,
no busco en la arena.

No me rijo por normas ajenas,
no pretendo ser heroína de un mapa improvisado.

Nada nos debemos,
porque nada tenemos,
y nada somos;
aunque nuestro uno sea un todo;
aunque nuestro todo sea nada;
la nada que vaga sin ser,
que se escapa,
que se arrincona en su guarida.

Sabemos que el tiempo mata las promesas
y las vuelve cenizas del pasado,
fragancias sin olores,
torres sin vigías que nos alerten...

Nada es nuestro
después de haber sido;
volcado el recipiente,
se derrama la nada en su evidencia.

Sin despecho, la clara condición de lo vivido,
nos muestra su linaje de irrelevancias
y con ellas, se entrelazan pretéritos,
los silbidos de los momentos
que ya no cantan al albor.

Irrelevante eres;
irrelevancia soy.

Quizá hemos perdido la brújula del tiempo,
quizá hemos hallado el punto muerto,
o el ígneo permanente.
Pero hay un cruce de caminos
que ya no amparará nuestra memoria.
Una onda que no alcanzará la nota fugitiva.
Una palabra se quedará sola.
Una palabra rota. 

Del libro: "Entre dos tierras.  Edit. Punto Rojo, nov. 2015. Por: Clarisa Tomás.


sábado, 29 de marzo de 2014

MALA HORA

Imagen: Pintura de Ai Xuan, pintor realista contemporáneo. 

Hoy supe que tu caminar errante
dejó de dar vueltas,
que llegaste a tu hora.
Hoy supe de tu muerte.

Porque muerto está aquel
que el mundo lo domina
y lo paraliza,
que deja de luchar...

Pero aún no es el tiempo
de sentarse en el porche,
para ver pasar a las aves
en sus migraciones...

Las noticias duelen,
se clavan en la frente,
hurgan en el alma,
nos despojan de la indiferencia.

Tú, como yo, andas desnudo,
estamos en esta tierra, sin vestidos,
sin armas que defiendan
nuestra clemencia.

La impotencia nos ha vencido,
y todo pesa,
nuestra fuerza se diluye.

Mas, he visto a muchos:
niños, jóvenes, adultos,
en el lodo, ahogados, 
levantando sus cabezas...

Hombres, mujeres,
olvidando sus nombres
sobre la nieve, fundidos para siempre.

Los caminos están llenos
de zapatos rotos,
de huellas sin alientos,
de camisas sin espaldas.

La realidad abruma, estalla en los cristales.
No sé si mañana estaré viva,
la metralla es real,
pero también la mala hora
que dominó esta era.

La mala hora en la que el mundo,
se reparte la vida entre hambrunas y balas,
entre sectarios ideales,
entre leyes salidas de cloacas.

¡Oh, mentes fatuas!
!Riqueza idolatrada!
Bálsamos de plata,
cuerdas de oro.
Capitalismo que pudres,
avaricia que no te sacias.

Todo es banalidad y estiércol.
Y todo huele a mentira diaria,
y duele.

Duele esta realidad desnuda...
Duele este invierno siempre en presente,
que se acostumbra a serlo,
que olvida y se conforma,
que ya no grita,
ni acaso se asoma a la ventana.

Porque tu piel,
como la mía está sin voz;
porque ya no tenemos la bondad
y voluntad de antes;
porque vamos declinando en el intento
de no volvernos indiferentes.

Porque la mala hora
nos cubre sin remedio,
con su tiempo implacable.

Del libro "Entre dos tierras". Edit. Punto Rojo, nov. 2015. Por: Clarisa.